En film de Jackson Gutiérrez
Actor venezolano
Carlos Antonio León
Regresa al país
El actor venezolano
residenciado en Estados Unidos Carlos
Antonio León regresa a Venezuela para participar en varios proyectos de
cine nacional y, a su vez, promocionar su personaje en la película “guerrilla” de Jackson Gutiérrez “Complot”, a estrenarse en el país el 1º de agosto.
Se trata de un drama urbano de secuestro,
crimen y traición, en el que comparte elenco con actores de la talla de Eliana
López y Budú.
El propio actor
nos cuenta a qué va su rol en este largometraje: “Hago de detective. Estoy a cargo
de la investigación del secuestro. Mi personaje no es como el de los policías
comunes de otras películas; el mío es un "malandro regenerado", que
hasta estudió en USA para pulirse mejor; pero, cuando se encuentra con los
secuestradores, los trata de tú a tú, de malandro a malandro, sin protocolo
policial”, cuenta el intérprete.
Además, en el
rol de productor, Carlos Antonio se
asoció a su amigo Thomas Piedra (quien
también actuó en “Complot”), para
producir el film “Los 86” en Caracas,
para finales de este año.
Este mismo año, el
actor criollo se unirá a Zapata 666
(el mismo de “La hora cero”), para
darle vida a un personaje siniestro en el film de Manuel Pifano titulado “Z”, la primera película de ciencia ficción venezolana “¡con zombies y todo!”, exclama León.
“En ‘Z’ hago de
un líder religioso que domina a un culto, alguien desquiciado, al estilo
Charles Manson; es muy diabólico, pero carismático y dulce a la vez. ¡Todo un
reto!”, agrega el artista.
Trabajo en USA
Carlos Antonio León acaba de
participar en una película llamada “Job’s
Daughter”, junto a Eric Roberts,
Corey Feldman y Doris Roberts.
También actuó en un film independiente llamado “Sound of Nothing,” en el que interpreta a un paramilitar mexicano.
Además, hizo dos pilotos para televisión: una comedia llamada “Get it Together” y un drama titulado “Untold”, ambos en proceso de preventa.
“Soy muy
positivo, soy plenamente feliz. Tengo todo lo que necesito y mi vida es
maravillosa. Si algo no se da, entonces continúo intentándolo. ¿O es que acaso hay
otra opción? No. No la hay”, añade el
intérprete.
Entre sus planes
futuros está finalizar un film acerca del “bullying”,
llamado “A Paper Tiger Burns”;
participar en la película independiente “Running
Out of Time”, escrita por el inglés John
Mawson y protagonizada por el hispano Jorge
García (de la serie de TV “Lost”); así como filmar un proyecto “secreto”
acerca del tráfico humano, dirigido por el italiano Max Bartoli, en el que
estaría la venezolana María Conchita Alonso,
Vive en Los
Angeles, en donde ya se ha aclimatado a la inevitable “industria” llamada Hollywood;
tiene un buen agente y hasta manager. “Esta escuela me encanta! Me recuerda mucho
a Luz Columba y lo que nos enseñaba Nelson Ortega. El método es el mismo”,
dice León.
Trabajador social
Carlos Antonio León es, tal
y como lo describe él mismo, “un trabajador
social prestado a la actuación”. Y es que, a través de los años, ha dedicado
la mayoría de su tiempo a ayudar a aquellos que sufren de adicción a las drogas
y al alcohol, mientras se escurre entre personajes de películas.
Encontré una
segunda pasión en mi vida, aparte de la actuación. Me di cuenta que una sola
persona con determinación puede ayudar a cientos de otras si se lo propone. Yo
creo mucho en la causa y el efecto, en el altruismo y en que todos nos
merecemos una segunda oportunidad. Nadie es juez de nadie. Solo Dios nos puede
juzgar”, asegura el artista, quien tiene una Maestría en Trabajo Social Clínico de
una de las más prestigiosas universidades de Estados Unidos, la Washington University.
Pro derechos humanos
León se define
como un activista a favor del respeto de los derechos humanos y, por eso, le ha
causado mucho pesar la reciente situación de su querida Venezuela y las
protestas estudiantiles.
“Cuando yo vivía
en Venezuela, los estudiantes siempre protestábamos. Yo mismo participé en
varias marchas. El gobierno mandaba a la policia (nunca a los militares) y todo
terminaba allí: entre gritos, piedras, botellas y uno que otro disparo al aire;
luego cada quien tomaba su camino. La protesta es parte de la vida del
estudiante, pues esa rebeldía es la que define mucho de lo que haremos en el
futuro y nos hace sentir parte de algo que tiene sentido: hacer oir nuestras
voces. Pero lo que he visto en los ultimos meses es terrible: tanques,
militares, policías, arrestos multitudinarios… ¿Qué
es esto? ¿Iraq? Es muy triste”, aseguró.
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