viernes, 8 de noviembre de 2013

¿Sabe ud. por cuál enfermedad murió el genio Steve Jobs?

Hasta el más inteligente debe seguir indicaciones médicas

¿SABE LA CAUSA DE LA MUERTE
DEL GENIO STEVE JOBS?
Hace dos años falleció el estadounidense Steven Paul Jobs, mundialmente conocido como Steve Jobs (1955-2011). Fue fundador, propietario y presidente ejecutivo de Apple Inc. y el mayor accionista individual de The Walt Disney Company. En 2003, fue diagnosticado con un tumor neuroendocrino en la cabeza del páncreas y se negó a tratamientos convencionales, demostrados y aprobados para ese momento.
Según comenta el doctor Gustavo Gotera González, Cirujano Oncólogo, del Servicio de Vías Digestivas y Partes Blandas del Instituto Oncológico “Luis Razetti”, en Caracas, Jobs optó por tratamientos opcionales y naturistas durante casi un año, hasta que decidió ser intervenido quirúrgicamente en julio 2004, cuando le practicaron un procedimiento en el que se le extirpó la cabeza del páncreas. Posteriormente, en 2008, sufre una recaída metastásica a hígado que ameritó un transplante hepático en 2009.
“Steve Jobs falleció en 2011 y hasta ese momento se negó a recibir tratamientos convencionales adyuvantes o paliativos. Sin embargo es muy probable que de haberse permitido recibir adecuada terapéutica, se habría logrado control de la enfermedad primaria y aun en presencia de enfermedad metastásica, una mucho más larga sobrevida global”, reflexiona el médico.
Tumores neuroendocrinos: enfermedad de difícil diagnóstico y tratamiento
Los tumores neuroendocrinos son un grupo diverso de tumores que poseen un doble componente, de tejido neuronal y endocrino. Como se originan en el sistema endocrino, existe potencialidad de desarrollo en cualquier parte del organismo, aun cuando en su mayoría se aglomeran en el tracto respiratorio y digestivo.  
Señala Gotera que al no existir un órgano específico de asiento para estos tumores, se hace compleja su identificación, ubicación y caracterización, imprimiéndoles una dificultad diagnóstica y terapéutica poco usual en la medicina. Añade que debido a su especial conformación, estos tumores pueden variar en comportamiento: desde los indolentes y de crecimiento lento, hasta los sumamente agresivos o de muy rápido crecimiento.
Cuadro de texto: Prevalencia de los tumores neuroendocrinos en el mundo

Indica el DoctorGotera que se acepta una tasa variable de 1 a 5 casos por 100.000 habitantes. Pueden llegar a representar en algunas series el 0,5% de todos los tumores, 2% de los tumores digestivos y también se han llegado a identificar hasta en 1% de las autopsias. 

“La variabilidad de estas cifras demuestra lo heterogéneo y complejo de su caracterización. Sin embargo, contamos  actualmente con un procedimiento denominado inmunohistoquímica, que contribuye con un diagnóstico efectivo de la enfermedad”, indica el especialista.
“Muy frecuentemente son asintomáticos, pero cuando no lo son, están asociados casi siempre a manifestaciones que dependen del crecimiento tumoral. Algunas de ellas pueden ser dolor, presión, tumoración, sangrado o síntomas obstructivos. Por otra parte, también pueden estar asociados a hipoglucemias (concentración baja de glucosa en sangre), hipergastrinemias (exceso de la hormona gastrina en el tracto intestinal) o síndromes carcinoides”, destaca el médico. 
El doctor sostiene que por la complejidad de origen, ubicación, clasificación y manifestaciones clínicas, esta patología debe ser abordada por un grupo multidisciplinario de especialistas que se integre en las fases diagnósticas, terapéuticas y de seguimiento: gastroenterólogos, patólogos, radiólogos, endocrinólogos, radioterapeutas, médicos nucleares, cirujanos  y oncólogos.
“El tratamiento gira en torno al abordaje quirúrgico (cuando es factible) y el tratamiento complementario. La respuesta de estos tumores a la terapia convencional es poco efectiva, por lo tanto debe programarse cada vez que sea posible –aun en enfermedad avanzada, recaída, progresión o metástasis– la resección quirúrgica de la lesión o en su defecto de la mayor cantidad posible de la misma. Actualmente, se dispone de una variedad de tratamientos de gran valor, en base a la utilización de mezclas medicamentosas o monodrogas con quimioterapia, análogos de somatostatina de larga duración o inhibidores del m-tor”, subraya Gotera.
Entre los análogos de la somatostatina, se encuentra el octreotide, medicamento en el tratamiento de tumores neuroendocrinos, que retrasa la progresión de la enfermedad, proporcionando un alivio de los síntomas y mejorando así su calidad de vida. 

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