Hasta el más inteligente debe seguir indicaciones médicas
¿SABE LA CAUSA DE LA MUERTE
DEL GENIO STEVE JOBS?
Hace
dos años falleció el estadounidense Steven
Paul Jobs, mundialmente conocido como Steve
Jobs (1955-2011). Fue fundador, propietario y presidente ejecutivo de Apple Inc. y el mayor accionista
individual de The Walt Disney Company. En 2003, fue diagnosticado con un tumor neuroendocrino en la cabeza del páncreas
y se negó a tratamientos convencionales, demostrados y aprobados para ese
momento.
Según
comenta el doctor Gustavo Gotera
González, Cirujano Oncólogo, del Servicio de Vías Digestivas y Partes
Blandas del Instituto Oncológico “Luis
Razetti”, en Caracas, Jobs optó por
tratamientos opcionales y naturistas durante casi un año, hasta que decidió ser intervenido quirúrgicamente en
julio 2004, cuando le practicaron un procedimiento en el que se le extirpó la
cabeza del páncreas. Posteriormente, en 2008, sufre una recaída metastásica
a hígado que ameritó un transplante hepático en 2009.
“Steve Jobs falleció en
2011 y hasta ese momento se negó a recibir tratamientos convencionales
adyuvantes o paliativos. Sin embargo es muy probable que de haberse permitido
recibir adecuada terapéutica, se habría logrado control de la enfermedad
primaria y aun en presencia de enfermedad metastásica, una mucho más larga
sobrevida global”, reflexiona el médico.
Tumores neuroendocrinos: enfermedad de difícil diagnóstico y tratamiento
Los
tumores neuroendocrinos son un grupo diverso de tumores que poseen un doble
componente, de tejido neuronal y endocrino. Como se originan en el sistema
endocrino, existe potencialidad de desarrollo en cualquier parte del organismo,
aun cuando en su mayoría se aglomeran en el tracto respiratorio y digestivo.
Señala
Gotera que al no existir un órgano
específico de asiento para estos tumores, se hace compleja su identificación,
ubicación y caracterización, imprimiéndoles una dificultad diagnóstica y
terapéutica poco usual en la medicina. Añade que debido a su especial
conformación, estos tumores pueden variar en comportamiento: desde los
indolentes y de crecimiento lento, hasta los sumamente agresivos o de muy
rápido crecimiento.
El doctor
sostiene que por la complejidad de origen, ubicación, clasificación y
manifestaciones clínicas, esta patología debe ser abordada por un grupo
multidisciplinario de especialistas que se integre en las fases diagnósticas,
terapéuticas y de seguimiento: gastroenterólogos, patólogos, radiólogos,
endocrinólogos, radioterapeutas, médicos nucleares, cirujanos y oncólogos.
“El tratamiento gira en
torno al abordaje quirúrgico (cuando es factible) y el tratamiento
complementario. La respuesta de estos tumores a la terapia convencional es poco
efectiva, por lo tanto debe programarse cada vez que sea posible –aun en
enfermedad avanzada, recaída, progresión o metástasis– la resección quirúrgica
de la lesión o en su defecto de la mayor cantidad posible de la misma.
Actualmente, se dispone de una variedad de tratamientos de gran valor, en base
a la utilización de mezclas medicamentosas o monodrogas con quimioterapia,
análogos de somatostatina de larga duración o inhibidores del m-tor”,
subraya Gotera.
Entre los análogos de la somatostatina,
se encuentra el octreotide,
medicamento en el tratamiento de tumores neuroendocrinos, que retrasa la
progresión de la enfermedad, proporcionando un alivio de los síntomas y
mejorando así su calidad de vida.
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