REFLEXIONES NO APASIONADAS
¿USTEDES QUE OPINAN?
Visitando y leyendo artículos de colegas periodistas y mejores amigos, leemos algo que llama la atención y que ponemos a la opinión de nuestros lectores textualmente:
¿Nos estamos acostumbrando a que nos maltraten como ciudadanos?
Además de la crisis de valores que atravesamos como sociedad y
como país, es que ya no nos importa que nos maltraten como ciudadanos y como
seres humanos; que nuestros derechos sean una simple evocación ¿Hasta dónde
vamos a tolerarlo?
Ese maltrato va desde algo tan
simple como aceptar cancelar los servicios públicos “a ciegas”, ya que el
Estado en una nueva muestra de pésima gerencia y peor demostración laboral, no
nos entrega el recibo de pago para saber cuánto debemos de pagar de luz,
teléfono o agua; hasta llegar a sentir miedo de salir a la calle ya que somos
“blanco fácil” del hampa, muchas veces aupada y valorizada por el mismo
Gobierno.
¿Será que hemos llegado a un
nivel de sinvergüenzura, de antiparabolismo; de frustración ciudadana y de
miedo que simplemente agradecemos el que podamos sobrevivir. Que hemos decidido
que éste gobierno, realmente malo, peligroso y charlatán, nos asuste y nos
cohíba a niveles de bajar la cabeza a la autoridad, aun cuando sabemos que la
razón y la ley nos pertenece?
¡Yo me niego a aceptar algo así!.
A sentir que vivo en el salvaje oeste del siglo XIX, donde los motorizados son
forajidos al mejor estilo de Jesse James, y para colmo, no cuento con apoyo
alguno de la caballería, porque inclusive tengo mis dudas sobre ellos.
Hace unos días hablaba con un
abogado, compañero de trabajo y me repitió por lo menos cinco veces las frases
“no lo puedo creer” y ¿hasta dónde vamos a aguantar?. Pues ya llegó el momento
de no tolerar ni aguantar más nada. No podemos seguir pensando o creyendo que
esto lo soluciona Capriles, Maduro, los Mariners, los chinos, la OEA o
cualquier “salvador de la Patria”. No, esto lo solucionamos nosotros, los que
habitamos este país que se llama Venezuela; criollos y extranjeros que aquí convivimos
y que no nos interesa, ni queremos irnos a otro país.
Tenemos que rescatar y aplicar
esas palabras de una materia que a muchos de nosotros nos enseñaron en los
primeros años de bachillerato: Moral y Cívica. No es minimizando al contrario.
No es humillando al que piense distinto o descartándolo como si fuese un paria.
Ese no es el camino correcto. Entendamos que nuestros derechos valen. Que
estamos en la obligación de que se nos respeten y que debemos aplicarlos; pero
que también los derechos de los demás también valen e igual que los míos.
Somos ciudadanos y esa palabra
tiene que ser respetada por un Estado que dice ser la autoridad. Sólo nosotros
podemos hacer que dicho Estado nos respete. Entonces, así, volveremos a
valorarnos y a merecernos el país que realmente queremos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario