Cuando la angustia se vuelve
patológica
APRENDA A RECONOCER
UN TRASTORNO DE ANSIEDAD
Los trastornos de ansiedad son una categoría de problemas de la salud
mental, que tienen una alta frecuencia. En general, estos se caracterizan por
la manifestación de miedo y/o ansiedad excesivos, así como alteraciones
conductuales, que terminan generando un malestar significativo e interferencia
en la cotidianidad de la persona que los presenta. Su aparición puede ser
abrupta o paulatina, y pueden mantenerse en el tiempo o ser recurrentes. Su
causa es aún desconocida.
Tener manifestaciones cortas de ansiedad puede ser deseable para el
manejo de las exigencias diarias (ansiedad normal), pero cuando sobrepasa los
límites de adaptación del individuo es cuando se convierten en una patología
que posteriormente pueden terminar afectando no sólo la salud emocional, sino
también la salud física del individuo.
Palpitaciones o aceleración de la frecuencia cardíaca, tensión
muscular, miedo irracional, preocupación por múltiples factores, escalofríos,
sobresaltos frecuentes, dolor en el pecho o en el abdomen y en otras áreas,
sudor y frío, mareos, sensación de hormigueo, de asfixia o de ahogo, incluso
temblores o sacudidas, facilidad para fatigarse, inquietud, irritabilidad,
problemas para concentrarse con el sueño y dificultad para relajarse, pueden
ser expresiones de un trastorno de ansiedad; lo cual debe ser tratado como una
patología clínica de cuidado.
Emilio Miquelena, médico psiquiatra, indicó que la ansiedad patológica en el planeta
está afectando a casi dieciocho de cada cien personas, y advierte que no hay
que subestimar este tipo de condiciones. “Todo problema de salud puede ser
progresivo, y si no se interviene oportunamente con el tratamiento adecuado, el
problema suele agravarse. Entonces, mientras más tarda una persona con un
trastorno de ansiedad en recibir el tratamiento, más severo y causante de
discapacidad puede llegar a ser su cuadro, lo que también puede terminar
afectando a su entorno inmediato”, explicó el especialista.
Diferencias de género
Estos trastornos, en general, son doblemente más frecuentes en mujeres
que en hombres. Ello parece obedecer principalmente a las diferentes
concentraciones de hormonas sexuales que tienen ambos géneros. Sin embargo,
también se han relacionado con el embarazo y el parto, con las distintas
exigencias socioculturales que tienen ambos.
“Si bien hablamos de un 17,7 % de trastornos de ansiedad en la población
general, si lo precisamos por sexo, para mujeres alcanza el 30,5 % casos de
inicidencia, y en el hombre el 19,2 %”, reveló Miquelena.
Control médico
De acuerdo con el psiquiatra, los medicamentos constituyen el
tratamiento de primera línea para atacar la ansiedad patológica. Una vez son utilizados, el trastorno
suele comenzar a compensarse. Estos medicamentos son necesarios para
retornarle la calma al paciente y a partir de allí mejorar su calidad de vida
con relativa prontitud. Es importante acotar que la combinación de las
benzodiacepinas, como el clonazepam, con un antidepresivo (preferiblemente de
la familia de los inhibidores de la recaptura de serotonina), constituyen la
mejor fórmula para este tratamiento, aunados a la psicoterapia.
El doctor Emilio Miquelena
enfatizó, la manera adecuada de
realizar el diagnóstico de los trastornos de ansiedad, a través, de las pautas
contenidas en los instrumentos especializados para su reconocimiento como son:
el de la Asociación Psiquiátrica Americana, que es el Manual Diagnóstico y
Estadístico de los Trastornos Mentales en su edición número 5 (mejor conocido
por sus siglas en Inglés como DSM-5); y el de la Organización Mundial de la
Salud que es la Clasificación Internacional de las Enfermedades, en su versión
número 10 (CIE-10).
Finalmente, destacó la importancia de descartar la automedicación
cuando ocurran estos cuadros, al tiempo que aconsejó visitar al médico
psiquiatra más cercano o confiable lo antes posible en caso de presentar alguno
de los síntomas antes mencionados.
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