Unión familiar y atención que abarque al cuidador
El ALZHEIMER: ENFERMEDAD
TAMBIÉN ALTERA COMPORTAMIENTO Y EMOCIONES
El
Alzheimer es una enfermedad que está asociada con la edad. A medida que avanzan
los años, mayor es la incidencia de la patología. Según lo
señala la médico psiquiatra Yenny Fermín, en la medida en que
avanza, además de irse deteriorando las funciones cognitivas -como fallas de
memoria, atención, concentración, capacidad de hacer un análisis y de emitir un
juicio-, se va alterando también el comportamiento del paciente.
“Ese es
uno de los problemas más importantes que padecen la familia y los cuidadores,
lidiar con el abuelo que uno quiere mucho. Como comunidades latinoamericanas,
todavía tenemos la costumbre de tener a la familia como cuidadora del abuelo.
Raramente tenemos un cuidador experto. Entonces, es la hija, la nuera, la sobrina o la nieta, quien cuida al abuelo
o a la abuelita”, resalta la Dra. Fermín.
La especialista
recomienda la toma de conciencia sobre lo que implica atender constantemente a
un paciente con Alzheimer y estima inevitable el desgaste emocional. El
cuidador tiene que atender al paciente, “velar por un bebé de un tamaño importante,
a quien hay que cambiarlo, bañarlo y prepararle las comidas. Todo esto hace que
el cuidador se fatigue, sobresaturando su organismo”, indica la médico.
Cuando los
cuidadores son familiares del paciente, el campo de las emociones se ve
vulnerado. “Para ellos es mucho más difícil, porque hay un compromiso emocional: es
mi abuelo, es mi papá, es mi tío, al que siempre he querido, al que le tengo
respeto, el que siempre me ha tratado bien y repentinamente tiene una conducta
que puede ser agresiva. En estos casos resulta complicado poder ver a
la persona solo como un paciente y dejar de lado el ámbito emocional. Por ello,
puede
ser común tener respuestas impulsivas que generen culpa y conlleven a
respuestas ansiosas por parte del cuidador”, asegura la experta.
Por ello surgen
opciones que alivian la carga emocional; una de éstas, relativa a la
administración del tratamiento. En este aspecto, Fermín recomienda los parches de Rivastigmina: “El problema que tenemos con pacientes de
Alzheimer es que muchas veces se rehúsan a tomar la medicación oral,
escondiendo o escupiendo las pastillas. El hecho de poder eliminar una, dos o
cuatro tomas y cambiarlas por un parche, es un avance muy importante para el
paciente y su cuidador. Esta es una de las ventajas más llamativas del
medicamento”, comenta la psiquiatra.
El paciente
mayor por lo general está polimedicado, bien sea porque es hipertenso,
diabético o sufre de otra patología. El
parche de rivastigmina, que se coloca cada 24 horas en cualquier parte
de la espalda, o en la parte superior de los brazos o en el pecho, elimina la
necesidad de recurrir a la toma oral y facilita la adherencia al tratamiento.
La especialista
resalta que el uso de este medicamento, administrado bajo estricta prescripción
médica, enlentece la progresión de la enfermedad, incurriendo en una mejoría en
el comportamiento en el paciente y eliminando sustancialmente los efectos
secundarios. “El parche disminuyó en más de 75% los efectos gastrointestinales de la
medicación, porque es absorbido directamente de la piel hacia el torrente
sanguíneo y pasa directo al sistema nervioso central”.
Cuidados para quienes cuidan
Los cuidadores
tienen que preocuparse por su salud: presentan el doble de asistencia al médico,
comparados con los que no son cuidadores, se enferman el doble que los no
cuidadores y también se deprimen el doble. Desarrollan trastornos de ansiedad, fatiga
y además suelen presentar problemas de columna si no saben manejar a los
pacientes.
“Mi
recomendación es que la familia se integre y se alternen las responsabilidades
semanalmente. De igual manera, lo más
aconsejable es hacer ejercicio, tomar un buen descanso en su tiempo libre,
llevar una vida independiente del rol de cuidador, mantener las redes de apoyo
y una vida social activa y saludable”, concluye la
especialista.
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