Escrito de Jesús Antonio Petit da Costa
¡sin DESPERDICIO!
Una Constituyente ahora
es un suicidio
Jesús Antonio Petit da Costa
María Corina de Machado ha propuesto una
hoja de ruta. El próximo paso a dar sería constituir una alianza
político-social de todos los que coincidimos en que “la salida está en la calle”. Me parece acertado hacer esto de
inmediato, porque corrige un error: haber tomado la calle sin dirección y sin
organización que previese la caída en prisión de los dirigentes. Esperamos que
cumpla lo prometido. Y que en el seno de la alianza se discutan objetivo,
estrategia y organización, únicas garantías de la victoria, que así estaría
próxima.
Me ha sorprendido, sin embargo, que un
vocero de Voluntad Popular anuncie
que su partido va a empezar a recoger firmas para la convocatoria de la Constituyente. Así comenzamos
mal. Es poner la carreta delante del caballo. Dar el segundo paso sin haber
dado el primero: constituir la alianza. ¿En qué se diferenciarían entonces la
alianza propuesta y la MUD? ¡En
nada!. Ambas coincidirían en que la salida no está en la calle, sino en
unas elecciones imposibles de ganar por el ventajismo y el fraude. Ambas
coincidirían en el engaño a los electores. Veamos porqué.
Para convocar válidamente a una
Constituyente hay que reconocer la legitimidad de un CNE integrado
inconstitucionalmente por cuatro fichas comunistas del gobierno y un
colaboracionista. Hay que aceptar un registro electoral adulterado, con
millones de electores fantasmas. Hay que aceptar la votación por las máquinas
del gobierno y la transmisión de datos por la telefónica del gobierno En fin,
hay que aceptar de antemano el ventajismo y el fraude. Esto es lo que viene
haciendo la colaboracionista MUD.
Este CNE cuestionado sería el que
suministraría las planillas de recolección de firmas. Nada impide que incluyan
la exigencia de huellas digitales y una foto del firmante. Al recoger las
firmas, los promotores de la Constituyente le estarán prestando un servicio
invalorable a la tiranía comunista: identificar a sus adversarios. No menos de
tres millones y medio que pasan al registro del G-2 cubano, el cual maneja a
las policías venezolanas.
Está demostrado desde 2004 que en
Venezuela la iniciativa popular es el modo tramposo inventado para que los
electores de oposición renuncien voluntaria e ingenuamente a la garantía del
secreto del voto, que tanto costó conseguir. Los recolectores de firmas le
regalarían a la tiranía comunista los datos necesarios para actualizar la Lista
Tascón y la Lista Maisanta. Esto, señores, sería un crimen imperdonable y una
delación repudiable. En una tiranía, que aumenta progresivamente la represión,
hay que preservar hasta donde sea posible a los opositores que no hacen
política activa, guardando la confidencialidad que demanden sus circunstancias
personales, ya que mientras la tiranía no los identifique pueden ser útiles
para tareas clandestinas (aportes, información, correos, escondites o conchas,
etc.)
Presentadas las firmas, el CNE pondría
tachar muchas con el fin de que los promotores le amplíen el registro de
adversarios del régimen. Y aun así, puede declararlas insuficientes para la
convocatoria. En este momento Maduro, para quedar como un demócrata consumado
ante la comunidad internacional, podrá decir: “A pesar que los burgueses apátridas no han conseguido
el número de firmas requerido para convocar a la Constituyente, yo como
demócrata que soy he decidido complacerlos convocándola por decreto. Es para
que el pueblo les dé una lección que aprendan para siempre.”
Desde luego él tendría asegurado el
triunfo, no sólo por el ventajismo y el fraude sin problemas por el control que
tiene del CNE, sino por las condiciones para la elección que serían las mismas
de 1999: cada elector vota hasta cinco veces. Es lo que se llamó el kino. Al
votar cinco veces, o sea, por cinco candidatos, queda eliminada la
representación proporcional y así, asegurada la mayoría con el fraude, los
comunistas ganan el 90% de los diputados a la Constituyente. Y entonces, en
nombre del pueblo soberano, dictan una Constitución comunista que instaure el
Estado Comunal (Comunista) y establezca una cláusula pétrea: “el
socialismo (por pudor así llaman al comunismo) es irreversible.” Igualita a la Constitución de Cuba.
Ya lo dije y ahora lo repito: primero
se toma el poder y después se convoca a la Constituyente. No sean tercos. Una Constituyente ahora es un suicidio.
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